El dolor de garganta es común, pero las infecciones recurrentes en las amígdalas y adenoides pueden afectar seriamente la calidad de vida de niños y adultos.
Las amígdalas (comúnmente llamadas anginas) y las adenoides son tejidos ubicados en la parte posterior de la garganta y detrás de la nariz. Actúan como parte del sistema inmunológico, atrapando gérmenes que entran por la boca o la nariz. Sin embargo, en ocasiones pueden infectarse e inflamarse constantemente.
¿Cuáles son los síntomas de una amigdalitis severa?
Una infección leve puede tratarse en casa, pero debes estar atento a signos persistentes:
- Dolor de garganta intenso que dura más de 48 horas.
- Dificultad o dolor al tragar líquidos o alimentos.
- Fiebre alta persistente.
- Amígdalas rojas, inflamadas o cubiertas con placas blancas/amarillentas.
- Mal aliento persistente a pesar de una buena higiene bucal.
- Ganglios linfáticos inflamados y dolorosos en el cuello.
¿Cuándo es necesaria la cirugía (Amigdalectomía)?
La extirpación de las amígdalas y/o adenoides ya no se realiza de forma rutinaria como en el pasado, sino que obedece a criterios médicos muy específicos. Un especialista en Otorrinolaringología puede recomendar la cirugía si presentas:
- Infecciones recurrentes: Generalmente definido como más de 7 infecciones en un año, o más de 5 al año durante dos años consecutivos.
- Trastornos del sueño: Amígdalas o adenoides tan grandes que bloquean la vía respiratoria y causan pausas en la respiración al dormir (apnea del sueño), ronquidos fuertes o sueño inquieto.
- Complicaciones adicionales: Como abscesos periamigdalinos (acumulación de pus alrededor de la amígdala).
Un diagnóstico oportuno hace la diferencia
Si tú o tu hijo sufren de dolores de garganta constantes o notas pausas al respirar durante la noche, no lo dejes pasar. Una evaluación profesional determinará si el tratamiento con antibióticos es suficiente o si la cirugía es la mejor opción para recuperar el bienestar respiratorio.
¿Tienes síntomas similares?
No ignores las señales de tu cuerpo. Un diagnóstico oportuno es la clave para recuperar tu bienestar.
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