Un diagnóstico preciso es la base de cualquier solución auditiva. Conoce cómo evaluamos tu capacidad de escuchar.
Si sospechas que no oyes bien, el proceso de evaluación con un otorrinolaringólogo es indoloro, rápido y muy informativo.
1. Historia Clínica y Otoscopia
Primero platicamos sobre tus síntomas y antecedentes. Luego, usamos un otoscopio (a veces con cámara) para inspeccionar el canal auditivo y el tímpano. Aquí descartamos causas físicas simples como tapones de cera, infecciones activas o perforaciones timpánicas.
2. La Audiometría
Es la prueba fundamental. Entras a una cabina insonorizada y te colocas unos audífonos.
- Audiometría Tonal: Escuchas tonos puros a diferentes frecuencias (graves a agudos) y volúmenes para determinar tu "umbral auditivo" (lo más bajito que puedes oír).
- Logoaudiometría: Evaluamos tu capacidad para comprender palabras, no solo para escuchar ruidos. Esto es crucial para saber qué tanto te beneficiaría un auxiliar auditivo.
Tipos de Pérdida
Con los resultados, determinamos si la pérdida es Conductiva (problema mecánico en oído externo/medio) o Neurosensorial (daño en el nervio o células del oído interno). Esto dicta si el tratamiento es médico, quirúrgico o con aparatos auditivos.
¿Tienes síntomas similares?
No ignores las señales de tu cuerpo. Un diagnóstico oportuno es la clave para recuperar tu bienestar.
Reserva tu cita